sábado, 20 de junio de 2009

LOS TRES ASPECTOS DEL BHAGAVAD GITA.


Cuando leemos el Canto del Señor o Bhagavad Gita es preciso tener en cuenta sus tres aspectos: tiene una parte que es cognoscitiva y con la cual la mente puede hallarse -o no- de acuerdo, por ejemplo, cuando repetidamente y en varios capítulos se nos dice una y otra vez que transmigramos, que nuestro espíritu va de un cuerpo a otro en innumerables vidas, buscando experiencias por medio de las cuales lograr la perfección. Un solo día de colegio, un solo año, no nos hace eruditos. hay que asistir durante innumerables días a las escuelas de aprender, antes de finalizar los estudios. El cuerpo físico, así, pierde importancia: él es sólo un ¨guardapolvo de aprender¨, un delantal de colegial que, cuando se gasta, puede sustituirse por otro para seguir asistiendo a la Escuela-Vida. Podemos creer en esto o no: eso es sólo un conocimiento. Podemos creer o no que nuestro último pensamiento antes de abandonar el cuerpo físico, determina nuestro destino futuro (Cap. VIII, Slokas 5 y 6); o nos absorbemos en Dios -si pensamos en Él en el momento de partir- o nos dirigimos a aquello en lo cual pensamos. Tamién en esto podemos -o no- creer que así sea. En todo esto interviene la mente, en todo esto se necesita de la razón.



Sin embargo, cuando Dios-Gita nos dice: ¨Hijo mío, no malquieras a nadie, sé humilde, sé compasivo¨, la mente da un paso hacia atrás, y miles hacia adelante da el sentimiento; éste es como un niño que necesita amamantarse con la leche de su Madre Gita para crecer en salud espiritual. ¨No malquieras a nadie, hijo mío¨ -nos dice- y ante esta divina enseñanza, todo el Universo cobra para nosotros un sentido nuevo. No hay que pensar, hay que amar. En ello está la clave y nos lo dice nuestra Madre Gita una y otra vez.




Es claro que su tercer aspecto es el más maravilloso y es cando repetidamente nos guía y enseña para que Amemos a Nuestro Señor sobre todo cuanto existe, sobre todo sentir y pensar. ¨Posa tu Amor en Dios, Hijo Mío, y sólo de Él se devoto. Sacrifica tus miedos, tus mbiciones, tus egoísmos, sacrificalos por Él y sólo ante Él póstrate, no ante tus apegos y soberbias¨.



Esos tres aspectos del Bhagavad Gita son como Soles refulegntes de Sabiduría; por cierto el último aspecto es su corona y es lo que enseña a Arjuna como ¨última y más secreta palabra¨. El ¨misterio de los misterios¨ no es ninguna fórmula alquímica que guía a extrañas transmutaciones de metales exóticos; no es tampoco develar los enigmas de ocultas pirámides. Todo esto se deja para los niños; ellos son los que gutan de estos caramelos que se compran en la tienda del mundo fenoménico. Para los más crecidos hay otro camino, el del Amor a Dios, que parece tan simple, tan fácil, y al cual tan sólo llegan los más iluminados; porque para amar a Dios tengo que desvestirme totalmente de ego y eso es casi desvestirme totalmente de ego y eso es casi imposible para una criatura humana.



Sin embargo es lo que Krishna nos enseña en esta Obra. En su espesísimo bosque filosófico, en todo el esplendor de su Divina Sabiduría, el Amor a Dios es enseñanza fundamental. No hay otra, no puede haberla tampoco. AmarLo es hallarnos, es develarnos. La realización hmana no es hija de ningún conocimiento: la Realización es hija del Amor. Es, quien Ama, no quien piensa.



Tener presente los dos versos perfectamente concatenados del Capítulo XI o ¨Visión de la Forma Universal¨. Krishna e ha mostrado en Su Divina Forma, y los ojos desorbitados de su discípulo Arjuna, se paralizan de estupor. Es demasiado para él. Pide a su Maestro que se presente en Su forma humana,. Krishna así lo hace, y le da la Gran Lección, la que jamás debemos olvidar, la que debemos tratar de comprender una y otra vez. Es ésta:



¨Sacrificios, Vedas, limosnas, buenas obras, ásperas austeridades y profundos estudios o puderon dar a hombre alguno la visión de Dios, que sólo tú, Arjuna,contemplaste¨.



¡Sólo por Devoción, hermano lector, sólo por Devoción se halla al Señor!Quisiera Él que esta Obra pueda ser leída y consultada una y otra vez, por todos aquellos espíritus que, ya en la ¨puerta de salida¨ de la Casa de la Ignorancia, luchn por hacer suya la más grande enseñanza de esta obra:



Sólo los purificados y devotos, alcanzan la gloria de la Visión Divina y con ello el acceso a la Felicidad y la Inmoralidad.


Ada Albrecht, Francisco Alvarez, Octubre de 1995.

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